
Aida Lafuente (1918-1934), o La Rosa Roja de Asturias, militante comunista libertaria asturiana. Hija de Gustavo de la Fuente, pintor de carteles y decorados para el Teatro Campoamor, y de Jesusa Penaos. Formada políticamente en una familia de comunistas (su padre había sido fundador del Partido Comunista en Oviedo, y sus hermanos militaban en las Juventudes), Aida, con tan sólo 16 años era una figura conocida en el movimiento juvenil de Oviedo en 1934.
La Revolución de 1934 española, también conocida como el octubre rojo, fue un movimiento huelguístico, revolucionario e insurreccional que se produjo, entre los días 5 y 19 de octubre de 1934. Tras la caída del resto de comunidades autónomas, Asturias fue la única que resistió. A los tres días de la huelga, casi toda Asturias en manos de los mineros, incluidas las fábricas de armas de Trubia y La Vega. A los diez días, unos 30.000 trabajadores forman el Ejército Rojo.
El 13 de octubre de 1934, cuando sólo contaba con 16 años, su madre le dijo que el Naranco ya estaba tomado, pero ella respondió que "hay algo que hacer allí". Junto a dos compañeros socialistas, se hicieron con una metralleta y resistieron hasta el final desde una de las barricadas el avance de los fascistas.
Cuenta la leyenda que, al ser increpada por sus atacantes "¿Tú cómo te llamas, niña?", su respuesta fue "¡¡¡Comunista libertaria!!!".Éstas fueron las últimas palabras de la joven Aida de la Fuente antes de que los fascistas atravesasen su cuerpo con 32 balas cuando se dirigía al monte Naranco.
Por estos hechos, Aida Lafuente ha pasado a la historia como símbolo del ímpetu revolucionario juvenil y heroína revolucionaria asturiana. Existen numerosos poemas y canciones dedicadas a su memoria, entre las que cabe destacar la de Nuberu y Víctor Manuel. Hay una estatua rememorando su gesta en el lugar donde cayó.
Según relatos de la época se la encontró con un vestido manchado de pólvora con un compañero, también muerto, al lado suyo. El cadáver de Aida de la Fuente fue encontrado en la fosa colectiva que se cavó junto a una tapia de la iglesia de San Pedro de Los Arcos.