
Entre flores pero también entre pobreza, nació Luisa González el 25 de abril de 1904 en Heredia. La carencia de recursos y el hecho de ser la mayor de siete hermanos, hizo que desde muy joven tuviera que trabajar para ayudar a su madre quien era costurera, lavandera, cocinera y lo que tuviera que ser para velar por sus hijos.
Su niñez la compartió con su abuela, sus tías, tíos y un grupo grande de primos, todos en una misma casa ubicada en Barrio México, donde la pobreza y males sociales, generaban un ambiente muy particular. Estas escenas serían captadas por el puño de doña Luisa años más tarde en su creación literaria.
De niña, su mayor tesoro fue su pequeña biblioteca conformada por La Edad de Oro de Martí, que le regaló su maestro Omar Dengo, un diccionario Larousse de segunda, Platero y yo y una colección del Repertorio Americano que publicaba en aquellos tiempos Joaquín García Monge.
A pesar de las limitaciones, su madre la impulsó para que estudiara, pues como ella misma decía no quería que su hija fuera “una burra de carga más”. De esta manera, ingresó a la Escuela Normal de Heredia.
“Con las manos frías, y la cara roja de vergüenza, subí las veinticinco gradas de la escalera principal del edificio de la Normal, escalera que habría de conducirme a un mundo nuevo, maravilloso, lejano y extraño: el mundo de la cultura, de la ciencia, del arte, donde reinaban el idealismo, la espiritualidad y tantas otras cosas más que asombraron mi espíritu, desde el primer día de clases”, comentó doña Luisa remembrando su historia.
Se graduó de maestra el 17 de diciembre de 1922, tiempo después expresó: “Uno sale con el título de la Normal lleno de ilusiones y se encuentra con que la realidad del niño es diferente a la teoría; el niño es pobre, desnutrido y débil. Un educador responsable lucha contra ello y logra salvar a muchos infantes”.
En 1926, su sensibilidad e inquietud social la llevaron junto con Carmen Lyra a fundar el primer Kinder maternal con carácter científico, bajo el método Montessori, lugar a donde asistieron los niños más necesitados de los barrios de la capital.
Contrajo matrimonio con el profesor universitario Gonzalo González, con quien tuvo un hijo: José Pablo. En el mismo año de su matrimonio, 1933, fundó la Escuela Omar Dengo, en reconocimiento a su maestro, para ello recogió plata, clavos y tablas casa por casa. Creó también “Maestros Unidos”, primera asociación de este tipo en Costa Rica, que más tarde daría origen al Asociación Nacional de Educadores, ANDE.
Carmen Lyra, su amiga y guía indiscutible, influyó fuertemente sobre doña Luisa. Ella la ayudó a cultivarse intelectualmente, a conocer nuevas pedagogías y colaboró en su instrucción sobre política y literatura.
Es por lo anterior que en 1937 fundó, por influencia de Carmen Lyra, la revista Trique-Traque tarea en la que ayudaron otras maestras de la época. Antes había dado sus primeros pasos con la Revista San Selerín.
Tres años después, en 1940 fundó la Universidad Obrera junto con Adela Ferrero, Carlos Luis Sáenz, Carmen Lyra, Estela Peralta y Emilia Prieto, pues como fue del conocimiento de todas y todos, doña Luisa nunca se olvidó de los más humildes.
En 1946 empezó a escribir el libro “A ras del suelo” pero dos años después, tras el conflicto político costarricense y al ser militante del Partido Comunista, le decomisaron los originales de su historia. Retomó nuevamente la tarea de contar con tinta su vida, en 1968 y en 1970 sacó la primera edición con 2000 ejemplares.
Nadie hubiese imaginado que con un solo libro, Luisa González capturaría la atención del lector, transportando a las personas a diferentes épocas y situaciones de Costa Rica.
“A ras del suelo es un libro incalificable, mezcla de cuento, novela, memorias, autobiografía, testimonio o, incluso, manifiesto político” comentó Carlos Porras, periodista de Tiempos del Mundo el 4 de noviembre de 1999.
Además de este relato, doña Luisa escribió una pieza dramática para niños: El Pino Joven; un relato corto “Una Gira por la zona bananera”; Tierra y paz; Carmen Lyra, ¿quién fue y qué hizo? y Dos viejos relatos. También, por muchos años colaboró escribiendo en diferentes periódicos: Libertad, La Juventud y el Semanario Universidad.
Su formación autodidacta no impidió que con sencillez pero profundidad, lograra estructurar con ideas claras y pensamiento fuerte, su forma de ver la vida.
Por eso fundó la Alianza de Mujeres, dado que siempre creyó y luchó por la igualdad de los derechos de ellas. Estando ahí, organizó el periódico Nuestra voz, desde donde organizó a las féminas en la defensa de sus derechos.
En 1972 recibió el Premio Nacional de Novela por la obra ”A ras del suelo” y en 1974 el Premio Nacional de Teatro, pues su novela fue llevada a las tablas costarricenses.
Como parte de la generación intelectual de los años 1930, siempre estuvo preocupada por la situación social del país, por eso difundió el pensamiento socialista y fundó, junto con otras personas, el Partido Comunista, donde militó toda su vida.
En la fiesta de sus 80 años, doña Luisa expresó: “Mi lucha ha sido a favor de la mujer trabajadora, del niño y de la soberanía de Costa Rica”.
Definitivamente el reto de Luisa González fue lanzarse a la conquista de espacios públicos vedados para las mujeres: letras, artes, política. Hasta el final de sus días, fue una mujer con un gran espíritu de protesta.
Su cuerpo dejó este mundo el 20 de octubre de 1999, pero su inspiración y fuerza permanecen intactas en la memoria colectiva del pueblo costarricense.