Experiencias
"LISMOSNERAS DE AMOR"
Por CORAJE
Mi historia comienza siendo una niña. Diariamente y sistemáticamente y madre me pegaba a la hora de la comida. "Tardaba mucho en tragar", decía. Empezaba con una bofetada en la cara, a continuación yo me caía de la banqueta y en el suelo empezaba a darme patadas y a pegarme con la zapatilla. Yo oía a mis hermanos gritar: "no, mamá, no le pegues más, mamá". Uno de sus habituales números era llevarme el plato de la comida a la taza del wáter. Eso sí, siempre me pegaba los días laborables, quiero decir, jamás lo hizo delante de mi padre. Sí, yo al principio lloraba, pero me fui acostumbrando... dejé de llorar. Entendía, a mi manera, que mi mamaíta pagaba su soledad conmigo, pues mi padre se pasaba el día trabajando. Después, nos marchábamos nuevamente al colegio. En ese período de tiempo, pienso que mi madre se arrepentía y cuando yo llegaba a casa de nuevo, me abrazaba y me quería. Así aprendí el amor, el cariño, esos fueron mis patrones de conducta.
Crecí, tuve algunos novietes... pero me aburría. Hasta que llegó a mi vida Jesús, un compañero de trabajo. Todos decían que era drogadicto, pero yo jamás he hecho caso de las habladurías de la gente. Salimos varias veces y cuando me quise dar cuenta estaba enamorada "hasta las trancas" de él. Y cuando me quise dar cuenta, cuando no estaba en comisaría pagando una fianza, estaba llevándole a un Centro de desitoxicación, cuando no, en mi casa desenganchándose, cuando no, buscándole por los "poblaos" de los gitanos. Mientras, yo preparaba la oposición para entrar en la Administracción del Estado, ¡¡lo conseguí!!. Jesús jamás me puso la mano encima, pero el maltrato psicológico al que te ves sometida, es brutal, llega a convertirse en obsesión. Él era mi muerte y mi resurrección. Somatizaba sus ausencias, puesto que él era cocainómano, había temporadas que estaba estupendamente, y otras que desaparecía tres meses sin decir nada. Una de las veces tal era mi desesperación, mi angustia, mi soledad, que le llegué a decir: "Si te vuelves a marchar, mátame". Pero no tuvo valor ni para eso.
He de decir, y lo juro, que jamás, jamás probé la droga en todo ese tiempo ni una sola vez.
Yo caí en una profunda depresión, en el trabajo conocí a una compañera que tenía un bar de copas, me propuso ayudarla los fines de semana, consideré que me vendría bien, allí conocí al que fue mi marido. A los tres meses estaba viviendo con él, a los seis meses, estabamos casados (no, no me había quedado embarazada). Él jamás me lo ocultó, desde el principio me confesó que había tenido problemas con las drogas. A mí no me importó. ¿Por qué, con la experiencia ya pasada? Pues no lo sé, supongo que fue por la necesidad tan enorme de afecto,y fue el primero que en un principio me lo dio, por la autoestima tan baja, porque cuando una mujer está desesperada pierde la capacidad de elección, se agarra como un clavo ardiendo, a cualquier migaja, somos "limosneras de amor". En el viaje de novios, en París, me dio la primera bofetada, y no pararon, por qué iba a parar, si además era lo que yo reconocía como modelo de amor: "si me pegan es que me quieren, es que de verdad le importo". En el fondo no me importaba que me pegase, me sentía importante. Yo no lo sabía pero él había vuelto a las drogas. Yo estaba de baja por depresión. Un día me fué a buscar a la cama y me dió a probar la heroína. ¡¡¡Dios¡¡¡ Aquello era la gloria, no sentía, no había dolor, tocaba el cielo con la punta de mis dedos... En la droga encontré LA ANESTESIA para seguir vegetando, pero también me dió el valor para abandonar a mi marido, no sin antes haberme falsificado la firma y haberme sacado del banco 2 millones de pesetas.
Empezó mi largo peregrinar, mi calvario particular, antes era adicta al hombre, ahora lo era a la droga, ¿podía bajar más bajo? Nunca te pongas a prueba, porque te sorprenderías... Me metí "a saco", heroína, cocaína, base... pero a los tres meses de iniciarme en este sub-mundo, ya fuí a pedir ayuda al CAD (Centro de Ayuda al drogodependiente). Me enviaban a Centros Terapeúticos. Al principio duraba una semana, volvía a drogarme otro mes, volvía a otro Centro y si mi estancia en él se prolongaba era porque, al ser mixto, había conocido a uno del cual "me había enamorado". Concretamente me quiero referir a Carlos. Él había salido de prisión (después de cinco años) para acabar de cumplir condena en un Centro Terapeútico, yo acabé mi programa antes y me vine a casa de mis padres. Al mes, lo acabó él. Ese mes lo pasé abstinente y muy ilusionada esperando su salida. Lo primero que hizo el día que salió fue venir a buscarme. Nos marchamos de vacaciones. Quiero decir que yo durante todo este tiempo estaba en IT, con lo cual seguía cobrando el 100% de mi sueldo. Estuvimos como tres meses muy bien, pero un día... siempre hay un día... siempre, fuimos a consumir, a partir de ahí, ya fueron todos, y cada vez más y cada día más cantidad y cada día más dinero, él se puso de nuevo a "sus labores" para sacar dinero, él me puso el primer "pico", sí, me quería tanto... que tenía que ser él. Él se volvió un celópata, me espiaba, me seguía... y me pegaba, me pegaba sin motivo, sin razón, me pegaba y se marchaba de mi casa, pero yo siempre me sentía culpable, siempre encontraba alguna escusa... o que le había puesto nervioso... o que le había gritado porque había tardado tres días en dar señales de vida... o por que venía cansado... o... y me tenías a mí preparándole una tarta de manzana, y rogándole por teléfono que por favor me perdonara, pero que volviera, que no le iba a poner nervioso nunca más, aparecía cuando le daba la gana a él. Me quedé embarazada. Fui adonde sabía que le podía encontrar para decírselo: al "poblao" de lo gitanos. Cerca había un descampado. Vi su coche, me acerqué... y estaba en el asiento de atrás follando con una tía. Aborté, me marché a un Centro, estuve seis meses, allí conocí a otro chico, Jose Ramón, una monada, 10 años más joven que yo. Acabamos el tratamiento más o menos al mismo tiempo, sus padres no querían saber nada de él, pero como yo enseguida hago de mamaíta-enfermera-psicólogo, pues como yo vivia entonces con mis padres, le pagué una pensión hasta que le encontraron un piso de reinserción. No tardamos mucho tiempo en que llegara "el primer día" y no tardó mucho tiempo en pegarme, robarme la tarjeta visa pues había visto mi nº cuando yo sacaba dinero delante de él...
Ahora llevo dos años rehabilitada, sola, bastante sola. Pero estoy sana, gracias a Dios.
Sé que este testimonio es muy extenso. Lo he intentado resumir todo lo posible, pero sobre todo y ante todo si me he decidido a escribiros es porque durante el tiempo en que fuí toxicómana y mujer maltratada fuí derivada de mi CAD a Centros para tratarme el problema de maltrato, pero al saber de mi toxicomanía, "no daba el perfil" y era rechazada. Quiero decir que el 99% de las mujeres toxicómanas son mujeres maltratadas por sus parejas también toxicómanas, a las cuales no denuncian por los mismos motivos que no denuncia cualquier mujer, añadiendo que estos individuos suelen estar en busca y captura y sabes que van a prisión y te encuentras doblemente manipulada, asustada, indefensa y sola. No estoy hablando de prostitutas con chulo, jamás, jamás me prostituí, simplemente llevaba doble vida, o estaba de baja o iba a trabajar y me drogaba. Me drogaba con mi sueldo y mantenía al que en ese momento me maltrataba. Estableces una relación de dependencia más fuerte hacia el hombre, que hacia la propia droga. Es tal la necesidad de afecto, de protección, de cariño, es tanta la soledad en ese mundo...
UN BESO A TODAS. MIL GRACIAS POR LEERME. Y AQUÍ ESTOY SI ALGUIEN ME NECESITA, NADA SERÍA MÁS GRATIFICANTE PARA MÍ SI MI EXPERIENCIA LE SIRVIERA DE ALGO A ALGUIEN...
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Respuestas
Por Administradora
el Viernes, 23 de Marzo de 2007 a las 03:35 am
Mil perdones, Esther, habías dejado aquí tu mensaje y al eliminar el spam lo borré sin querer (dichoso spam). Disculpa. Y disculpa tú también, Coraje, por haberte privado de un mensaje de apoyo. Esperemos que Esther vuelva a escribir su mensaje.
Disculpad las molestias, por favor.
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Por Noa
el Domingo, 25 de Marzo de 2007 a las 19:10 pm
Me ha emocionado tu historia, Coraje, y me ha encantado y aliviado comprobar que termina bien. Y así es porque, aunque digas estar sola, sin duda te tienes a ti misma mucho más de lo que te tenías antes. Por supuesto que tu historia ayuda. Muchas mujeres pasan por aquí y leen tus palabras, pese a que es difícil encontrar el valor para responder: a veces sentimos que no podemos aportar nada con nuestras palabras, mientras que otras sentimos que escribir nos obligaría a enfrentarnos a una realidad dura que de momento preferimos ignorar.
Pero no estás sola. Son muchas las mujeres que han pasado por lo mismo. Es especialmente importante lo que dices sobre las mujeres toxicómanas. Ese es otro tema peliagudo para el que también habría que buscar soluciones.
Sólo decirte que estamos aquí, leyéndote, y que es bueno saber que se puede salir de ello. ¡Ánimo, no desfallezcas y sigue luchando por tu vida, que es lo más valioso que tienes!
Un beso.
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